Para abrir boca, comenzamos con una de las figuras más destacadas en la escena del jazz del momento: Lizz Wright.
Nacida en Estados Unidos en 1980, Lizz Wright era una desconocida que, como otros tantos, tocaba el piano y cantaba en coros de gospel desde su infancia. En la adolescencia comenzó a participar en sesiones de jazz y se unió a un grupo llamado In the Spirit.
Su verdadera oportunidad no llegó hasta el año 2002, cuando participó en un concierto tributo a Billie Holiday en el Orchestra Hall de Chicaco. Lizz consiguió emocionar al público, siendo invitada a otro tributo posterior a la misma artista.
Salt fue su disco début, bajo el auspicio del prestigioso sello Verve Records, y vio la luz en 2003. En él, Lizz Wright aparece como una de las grandes promesas del jazz. Con una voz grave muy personal y un estilo un tanto austero o básico en algunos de los temas, consigue hacerse un sitio con grandes temas como Afro Blue, Fire, Blue Rose o el que fuera single Open Your Eyes, You Can Fly.
El segundo trabajo llegó en 2005, bajo el título de Dreaming Wide Awake. En él encontramos a una artista que va consolidando su talento a pasos agigantados y cuyas mejores cualidades se encuentran reflejadas en temas singulares y con personalidad como Hit the Ground, When I Close My eyes, Trouble o sus versiones de I’m Confessin’ y Old Man.
[Lizz Wright - Old Man (en directo)]
No obstante, no será hasta 2008 con The Orchard cuando Lizz llegue a cobrar una auténtica importancia y relevancia para los oídos más cultivados, realizando un disco redondo, cargado de grandes temas, sentimiento y unidad. Las canciones son más largas, los arreglos están mejor trabajados y Lizz despliega su talento vocal en la totalidad del álbum. Cualquier corte de The Orchard es destacable, aunque quizás debemos hacer mención especial a la fuerza que se desprende de Leave Me Standing Alone, donde nos demuestra que los temas melódicos y cargados de cierta melancolía no son su única especialidad, haciendo alarde de un punto rabioso que atrapa en este track. Señalamos también Hey Mann, Another Angel, I Idolize You o My Heart como mejores ejemplos de una artista con personalidad, capaz de transmitir grandes sensaciones y de atrapar hasta el punto de no poder deshacerse de su voz.
[Lizz Wright - My Heart]
Mucha suerte a Lizz para su futuro musical. Se necesitan artistas como ella.
